El ave de los sueños




EL AVE DE LOS SUEÑOS














La calle principal estaba cerrada, el tumulto de gente corriendo para ningún lado no permitía pasar el auto, señoras con bolsas casi vacías, niños envueltos en llanto y desesperación, nadie sabía qué hacer, toda la ciudad era un caos.

Se hablaba de una guerra, tal vez la primera guerra mundial, la radio no dejaba de emitir comentarios entre alianzas poderosas y posibles invasiones en gran parte del país, el gobierno entonces habría de reclutar a jóvenes y niños para enlistarse en el ejército, acción que desencadenó desesperación y locura durante toda la noche.

La luna casi no se veía desde este punto, se encontraba oculta por gran parte de niebla producida por el humo de las hogueras, el tránsito paralizado y la pobre Helen a punto de dar a luz, se encontraba recostada en la parte posterior del auto, en esos duros sillones que no hacían más que incomodarla. Queriendo desenfocar su mente, trataba de imaginar un paisaje lleno de veredas, pastizales envueltos con sábanas de tulipanes y ella sentada distraída mirando el horizonte bajo la sombra de un gran roble.

Fue entonces que sus sueños se desvanecieron al escuchar gritos y murmullos de las personas que corrían fuera del auto, pero no se podía pasar, las personas se arremolinaban de forma tal que el auto se sacudía, fue entonces que Robert tomó la mano de su esposa e intentó salir de inmediato pues Helen no soportaba ya tanto dolor, era inevitable que su respiración poco a poco disminuyera, provocando así un desgaste de energías que le serían de gran utilidad a la hora de parir.

Robert logró sacar a Helen con mucha dificultad y lograron dar algunos pasos entre la multitud, ya que el hospital se encontraba a poca distancia de ellos, en ese momento pasó un carro militar tomando casi como prisioneros a los jóvenes que pasaban por ahí, Robert no era muy viejo y tenía una corpulencia llamativa lo cual rápidamente llamó la atención de más de uno para subirlo a la unidad, de pronto sintió como lo tomaban de los brazos y apartaban de su mano a su esposa, Helen grito tan fuerte que su estomago se contrajo y por más que lloro y suplicó para que lo soltaran, no pudo resolver nada, a pesar de su estado no quería soltarlo y puso resistencia ante la prepotencia de los militares, por más que Robert se negara era un hecho que lo llevarían consigo y desistió oponerse.

-Cuida de Patrick, volveré pronto- dijo Robert presintiendo que sería un varón con toda seguridad.

Cuando Helen observaba la huida del camión, sintió un terrible dolor en el vientre, sabía que pronto nacería su hijo. En ese momento gritó y pidió ayuda, pero fue en vano, tal pareciera que la gente no la escuchaba, como si fuera un fantasma, fue entonces que corrió lo más rápido que le permitía su cuerpo, a lo lejos apenas se veían las letras del hospital, lo cual le dio fuerzas para seguir adelante pero, sin darse cuenta una mujer de avanzada edad se atravesó en su camino provocando que cayeran bruscamente contra el suelo.

Helen apenas pudo percatarse de lo que sucedía y sus ojos solo pudieron ver las letras AIRELAG, mientras se cerraban lentamente al compas de los murmullos cada vez más lejanos…

Dicen que el problema fue desde antes que naciera, muchos doctores deducen que fue provocado por el fuerte golpe que sufrió al nacer y otros más dicen que se trata de un don especial o un defecto permanente, pero Helen solo da gracias a Dios por hacer el milagro de tener en sus brazos una nueva vida, pues cuando recobró la memoria al caer frente a la galería, creía que su hijo había muerto.

Se dice que al aproximarse una tormenta, se escucha a lo lejos, entre la tempestad del bosque “el ave de los sueños” acompañada de los susurros del viento y las lágrimas del cielo…

Desde chico, Patrick ha desarrollado una grandiosa habilidad que le ha permitido sobresalir de manera distinta con los niños de su edad, sabe tocar el piano, su padre lo hacía muy bien cuando se lo enseño su abuelo, pero es demasiado complejo poder hacerlo cuando no tienes cerca alguien que te pueda enseñar y mucho menos cuando puedes escuchar a los pájaros, sentir la brisa de la lluvia, oler los platillos de tu madre, tocar todo lo que tengas a tu alcance pero, no poder ver ninguna de ellas.

Todo empezó por primera vez cuando su madre le contó un cuento, cada noche le contaba siempre la misma historia, las mismas palabras pero, jamás eran idénticas, es decir, la respiración, la lentitud, rapidez o entonación que diariamente hacía con cada una de las palabras, el tono de las letras, unas más graves que otras, eso fue lo primero que captó su atención.

Pronto aprendió a distinguir a su madre molesta, sonriente o triste, se notaba en sus palabras, en los suspiros, en lo que transmitía desde lo más profundo de su alma, también aprendió muy rápido a manipular las cosas con las manos, Helen al cocinar le daba un puño de masa para que estuviera entretenido, pero cuál sería su sorpresa, al decir una palabra, Patrick lo representaba con una forma determinada y así sucesivamente con todo lo que decía su madre. La masa de cierta manera fue su libreta y lápiz durante muchos años, así fue como aprendió a hablar y a comunicarse con los demás.

Posteriormente dejo las formas para pasar a algo sumamente complejo, las palabras, la comunicación era lo más importante para su madre y para él, ya que aún dependía de ella, pero nunca sería lo suficiente como para subsistir por sí solo.

Una tarde, justamente el día de su cumpleaños número siete, se había desencadenado una tormenta durante un gran lapso de tiempo, como su madre lo había acostumbrado a recibir un presente, ese día no sería la excepción y como casualidad o coincidencia su regalo había sido un papalote.

Impaciente, Patrick no podía esperar mucho para saber lo que pasaría allá afuera y sentado frente a la chimenea sintiendo el calor de la hoguera, trataba de imaginar lo que sucedería con el papalote, o como su madre lo llamaba, “el ave de los sueños”

En ese momento su mente y su cuerpo se habían concentrado, había llegado a un punto muy alto de tranquilidad, de pronto, escuchó caer una gota de agua justo en su mano, la gotera no había sido reparada desde la última tormenta, lo que ocasionaba una molestia para su madre que había puesto algunos botes en la cocina para evitar que mojara la madera.

La gota que había caído en su mano significaba mucho más que una simple gota en ese momento, se había convertido en un sonido, distinto claro, de las otras gotas que caían sigilosas en los botes de metal que se hallaban en la cocina, fue entonces que sonriendo dio un paso hacia la ventana y se dispuso a abrirla.
Cuando se abrieron las puertas de la ventana, se había abierto también un mundo maravilloso y mágico, nuevo para él y para sus sentidos, al escuchar el sonido de la lluvia quedo asombrado, pues cada gota en cada parte específica donde caía, era un sonido maravilloso.

Cuando caía en la tierra, en el pasto, en alguna hoja seca, en el techo de la casa, en donde fuera, para él, cada gota de agua era un sonido diferente que le hacía imaginar un mundo lleno de cosas que nosotros no pudiéramos ver ni siquiera en nuestros más profundos sueños.

Fue entonces que nació la verdadera magia, a veces se llaman causalidades o atracciones, o mejor dicho, señales, aquellas que muy pocos saben percibir. Una ráfaga de viento entro por la ventana donde justamente Patrick estaba asomado y lo aventó ligeramente al piano de su padre, que justamente se encontraba más o menos a dos pasos de él.

Sin querer, al caer, su mano toco delicadamente una tecla del piano y no escucho solo una nota, sino que literalmente, pudo ver la nota representada en un color, se puso de pie de inmediato pero, ahora esa sensación de querer experimentar nuevamente lo que había visto, se había convertido en temor de volver a hacerlo.

Levanto cuidadosamente el banco para sentarse y se quedó sin aliento durante algunos segundos, cuando pudo tomar valor y un poco de aire puso los dedos de las manos en las teclas del piano, y espero, como si se esperara algo que se sabe que pasará pero se teme que pase.

Y entonces pasó lo esperado, como si fuese un concierto de sueños adornados de sonidos, los colores comenzaron a brotar, desde un “do” azul, un “mi” verde, hasta un “la” morado, cada llave con un color distinto al compas de la lluvia que le hacía coro desde afuera, viendo desde su imaginación como volaba “el ave de los sueños” que le había regalado su madre.

Helen pasó toda la noche escuchando las notas del piano que tocaban las manos de su hijo, y se ponía a pensar cómo era posible que un niño a tan corta edad tuviera dichos dones, ¿sería la forma en que nació, sería la casualidad de la vida haber caído frente a una galería? o era acaso un fenómeno como lo conocían los vecinos, o peor aún, un niño pactado con el mismísimo diablo para que le brindara la oportunidad de ver sin necesidad de sus ojos.

La ceguera para él, no era una limitante ante la vida, sino un desafío para sus otros sentidos, la capacidad de poder percibir lo que nadie ha podido ver ni siquiera en sus sueños, esa sed de soñar despierto hizo de este joven un prodigio misterioso y mágico.

Desapareció el día de su cumpleaños número 17, al volar un papalote junto al bosque, precisamente el que había elaborado con su madre la noche anterior.

Se dice que la creatividad nunca detuvo al muchacho, Patrick tomó algunas clases de piano en su casa, jamás salió de ella hasta el día de su misteriosa desaparición, llegó a tocar más de cincuenta sonatas diferentes, entre ellas, la más popular fue de su propia creación llamada “el ave de los sueños”.


 Calleja Vargas Enrique
 








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